Hamza Maimón (Palma Futsal), Rahali (O Parrulo Ferrol FS), Tuli (Servigroup Peñíscola FS), Khalid (Industrias Sta.Coloma), Anuar Maimón (Unión África Ceutí) e Hicham y David Rondón (Soliss FS Talavera) nos cuentan como están viviendo este Ramadán diferente a causa del Coronavirus y el confinamiento.
El Ramadán es uno de los cinco pilares fundamentales del Islam y el mes más sagrado y especial para la comunidad musulmana. Sin embargo, este año su celebración se ha visto afectada por el COVID-19 y con ello la rutina de los jugadores de la LNFS que lo celebran.
Todos ellos han tenido que adaptar los horarios de sus sesiones y los horarios del ramadán con las franjas en las que se podía salir a hacer deporte. La mayoría de ellos empieza sobre las 20h para que así “haya el menos tiempo posible hasta la hora de romper el ayuno (iftar) y llegar con más fuerza y energía”, cuentan Anuar y Rahali. Además, el de O Parrulo ha tenido que modificar sus entrenamientos y hacerlo solo por las tardes cuando de normal lo hacía mañana y tarde. Mientras que los hermanos Maimón siguen con sus dobles sesiones.
Algo parecido a lo que hace Hicham. El jugador del Talavera ha cambiado salir a correr por la mañana a hacerlo por la tarde. Por su parte, Rondón, quien realiza el Ramadán por acompañar a su novia, entrena la mayoría de días sobre las 22h porque es “cuando menos gente hay” donde reside. Por lo que luego cena “más fuerte sobre las 23:30h”.
Durante la temporada es más complicado

David Rondón durante la hora de romper el ayuno.
Si no hubiera llegado esta crisis del coronavirus, el Ramadán hubiera coincidido con el final de la competición. Una situación que agradece Rondón ya que así puede “hacerlo completo” dado que los años anteriores le coincidía con “momentos importantes de la temporada” y quería estar “al 100%”. Hicham y Rahali también aseguran que así es mejor ya que “durante la temporada es más complicado” y “los días son más intensos”.
Por su parte, Hamza reconoce que le es “indiferente” porque “te acabas adaptando”. Pero, si tuviera que elegir, preferiría durante la competición porque “luego puedes disfrutar del verano en casa”. Asegura que, aunque este mes es para estar en casa con la familia, prefiere sacrificarse “un poco” y “pasar el ramadán durante la competición solo” y luego “poder disfrutar de la familia los pocos días” que tiene.
El lado positivo del confinamiento
Si algo bueno ha tenido vivir este Ramadán en estas circunstancias es que “se puede pasar más tiempo con la familia”, reconoce Rahali. O como asegura Tuli: “se puede disfrutar más de este bendito mes y acercarse algo más a Allah”. Y es que, si de algo se caracteriza este periodo es de “acercarse más a la religión e interiormente sentirse más purificado”, explica Hamza.
Además de todo ello, con el confinamiento “es mucho más llevadero”, reconoce Hicham. Uno de los motivos es que “al no tener ninguna obligación, se puede pasar gran parte del día durmiendo y hacer las obligaciones de noche”, cuenta Khalid. Aunque preferiría “estar haciendo vida normal”, continúa.
El Ramadán no es solo hacer ayuno
Vivirlo de este modo está siendo “un poco extraño” para Anuar. Para su hermano Hamza, con el confinamiento también se lleva mejor. Sin embargo, desde que Palma Futsal empezara los entrenamientos matutinos al aire libre lo lleva “peor”. “Más que el sacrificio de no comer o beber, son los horarios de descanso”, asegura. “Al acostarme tarde o esperar a la hora de comer de madrugada, no descanso todo lo posible antes de los entrenamientos”, explica. A pesar de las ventajas que pueda tener, Hicham prefiere que “no sea así” ya que “el Ramadán no es solo estar sin comer durante el día. Es también ir a ver a la familia a la hora del iftar o ir a la mezquita y rezar todos juntos”.

Anuar durante el 3id del año pasado.
Una situación que todos echan de menos. Para Tuli, no poder ir a la mezquita es “lo que más” está notando. Al igual que Hamza: “Se echa de menos porque muchas veces quedas con amigos o con la familia para ir a rezar por la noche y por la mañana de madrugada”, cuenta.
Una fiesta final diferente
Si hay un día especial en este mes sagrado, es el último, el 3id. Durante este día celebran que el Ramadán ha llegado a su final yendo a la mezquita a rezar, felicitándose y reuniéndose con la familia para desayunar, comer y pasar el día juntos. Además de ir a visitar a otros familiares y vecinos. Una celebración que este año no va a poder festejarse del mismo modo.
Aunque se trate de uno de los días más importantes del año para ellos, tienen claro que “es mejor que sea así” hasta que puedan juntarse “con seguridad” y que ahora lo primordial es que esta pandemia “acabe lo antes posible” y “preservar la salud de todos”, aseguran Hicham y Tuli.