Constantino ‘Kiki’ Vaporaki (Ushuaia, Argentina, 6 de enero de 1990) representa el desarrollo del fútbol sala argentino. Campeón del Mundo en Colombia 2016, busca en Lituania conquistar de nuevo un título que ayude al avance de este deporte en el país.
- Lituania 2021: novena participación
- Debut Lituania 2021: 14 de septiembre ante Estados Unidos (20h)
- Colombia 2016: Campeona
- Colombia 2016: debutó ante Kazajistán (1-0)
Pregunta: ¿Cómo está yendo la preparación?
Respuesta: Imagino que como al resto de selecciones con tantas dificultades y. variaciones en las planificaciones. Tuvimos que cortar entrenamientos por un supuesto positivo y volver a empezar de cero. Teníamos planificado el viaje a España para cinco días después, pero por la cuarentena obligatoria tuvimos que adelantarlo y estar en Puertollano bastante aislados, entrenando muy cerca del hotel. Aunque sin dejar de dar lo mejor. Tuvimos además muchas bajas, jugamos los primeros amistosos con muy pocos jugadores y encima fueron dos partidos seguidos, un día detrás de otro. Pero lo sacamos adelante y fuimos recuperando a los jugadores.
P: Os faltaron jugadores, pero distes una muy buena imagen.
R: Si hay algo que caracteriza a esta selección y al jugador sudamericano es que cuando tenemos un momento difícil es cuando más nos aferramos al grupo y al amor propio para solventarlo. Desde antes de los partidos sabíamos que íbamos a ser pocos y los afrontamos con la misma convicción y sabiendo que las excusas no valen. La imagen de Argentina va a ser siempre esa: podemos jugar mejor o peor, pero competitivos vamos a ser siempre y todo el mundo lo sabe.

Argentina se enfrentó a Japón en Galicia en la preparación del Mundial. (Foto: AFA)
P: Entonces, ¿cómo llega Argentina a esta cita mundialista?
R: Ya hemos recuperado prácticamente a la mayoría de lesionados. Así que pensando en la siguiente fase de preparación que tenemos en Holanda. Pero la mente puesta en Lituania. Si algo tenemos claro es que tenemos que pensar primero en nosotros, en nuestra esencia, en nuestro estilo, en saber sufrir, en ser competitivos y que esté quién esté delante tenemos que jugar a nuestra manera.
Sentimos que tenemos una responsabilidad con este deporte en nuestro país
P: Ya con la vista puesta en Lituania, objetivo revalidar ese título de campeones.
R: Por supuesto. Ya muchos nos dan por favoritos, por estos amistosos y por lo que pasó en las eliminatorias al ganar a Brasil. Pero nosotros vamos paso a paso, como siempre. No estamos pensando en cuartos ni en octavos ni nada, solo en la fase de grupos. Pero sí sentimos que tenemos una responsabilidad enorme con este deporte, por nuestro país y por nuestra juventud que siguen apostando por esta disciplina en Argentina, que fue ganando protagonismo y profesionalismo desde el Mundial de Colombia.

Argentina campeona del Mundo en Colombia 2016. (Foto: FIFA)
P: Precisamente por eso, ¿pesa llegar como favoritos y como actuales campeones del Mundo y de Sudamérica?
R: Creo que no. Nosotros tenemos nuestra esencia. Sabemos cuáles son nuestros puntos débiles y sabemos cuáles son nuestras fortalezas. Principalmente confiamos en nuestro trabajo, en nosotros mismos, en nuestro rol dentro del equipo. Todo esto te quita peso. El saber que tienes las cosas claras y que sabes a lo que vas. Siempre nos brindamos en confiar en el cuerpo técnico, en los compañeros y en toda la gente que te apoya. Luego, una vez que estás en la cancha esa presión se hace menor.
P: Dices que solo pensáis en la fase de grupos. Y en el grupo: Irán, Estados Unidos y Serbia…
R: Todos lo dan como el grupo de la muerte. Irán ya ha demostrado que es uno de los más fuertes logrando ese tercer puesto en el último mundial. Serbia es un estereotipo ruso, físicamente son fuertes y son ordenados. Quizá Estados Unidos está un escalón por debajo. Pero a los tres tenemos que ganarles. Hay que ir partido a partido y es difícil.
P: Viendo la racha que traíais desde el pasado Mundial, ¿os ha beneficiado u os ha perjudicado el hecho de que se tenga que retrasar el de este año?
R: Si miramos los resultados que traíamos con las eliminatorias y los jugadores que importantes que se lesionaron este año, a día de hoy es fácil decir que nos ha perjudicado y que hubiera sido mejor el año pasado. Pero así es la vida y el fútbol y estas cosas pasan. Pero es como decía: tenemos una identidad y una esencia. Los jugadores nuevos se adaptan rápido a la idea de juego y al espíritu del grupo.

El combinado argentino se proclamó Campeón de Sudamérica en 2020. (Foto: AFA)
P: Recogiendo un poco todo esto, ¿en qué ha cambiado aquella selección a la de ahora?
R: Creo que ha cambiado poco. Yo personalmente tengo un rol de más experiencia. Ya han pasado cinco años. Ya no soy uno de los más jóvenes como en Colombia. Pero la línea de trabajo, el espíritu y los valores se mantienen. Después de este Mundial va a haber un momento de gran recambio. Hay jugadores que ya por edad, quizás ya no estén en el siguiente. Así que vamos a disfrutar y a jugarlo como si fuera el último. Más adelante habrá momento para ese recambio.
P: Imagino que tú sí estarás.
R: Si es por edad, diría que sí. Pero luego hay muchas condiciones: mantenerme bien físicamente, seguir en una liga competitiva, si se mantiene o no este cuerpo técnico, el rol dentro del equipo quizá varíe. Pero si me preguntas un objetivo me gustaría, claro.
Ahora hay muchos niños que quieren ser jugadores de futsal en Argentina
P: Volviendo atrás, ¿qué suposo conquistar el Mundial de Colombia para el fútbol sala argentino?
R: Todo. Pasó en todos los deportes en Argentina y es muy necesario. Esta conquista desencadena muchas cosas como el entusiasmo o el tener más visibilidad. Antes éramos un deporte tapado porque no salíamos en los medios. Desde que lo ganamos, mucha gente nos vio en vivo.
Pero sobre todo, lo más importante, es que ahora elijan esta disciplina. Antes era una opción secundaria al fútbol y ahora hay muchos niños que quieren ser jugadores de futsal en Argentina. Creo que eso fue lo más importante que logramos. Sí que es cierto que la liga creció y que nuestros jugadores se revalorizaron. El jugador argentino se ve de otra manera en el mundo desde entonces. Por lo que hacer un buen papel en este mundial es revalidar todo esto.

Mati Lucuix llamó a los jóvenes argentinos que juegan en España para completar la concentración. (Foto: AFA)
P: Justo lo que acabas de decir: ahora se mira mejor al jugador argentino desde Europa y se apuesta más por él.
R: Desde luego. Ya hay jugadores en las ligas más competitivas. Nuestros jóvenes ahora están más preparados que nosotros en su momento. Yo siempre digo que aprendí a jugar y a ser profesional de mayor. Nos fuimos acomodando durante el camino. A mí me tocó vivir esta madurez en primera persona. Ahora los más jóvenes tienen ayuda y están más preparados.
P: Tu sabes muy bien de este desarrollo y avance además, gracias a tus escuelas de fútbol sala.
R: Es una idea que tenía con mi hermano. Como él es mayor tenía más idea y quería lanzar una academia y ya llevamos tres años. Es algo muy bonito que nos gusta mucho. Darle esto al deporte que nos ha dado tanto. Al igual que el futsal femenino que en los últimos años ha conocido un auge de chicas que quieren jugar. Es un mercado que hay que cuidar y al que darle atención. Las chicas quieren aprender siempre. Es muy bueno por ese aspecto. Yo ahora estaré lejos y abandonaré el día de la academia pero la idea es que cada vez hayan más chicos y chicas que quieran aprender a jugar.
P: Me he quedado con una frase que has dicho antes: “Ahora los niños prefieren jugar antes al futsal que al fútbol 11”.
R: Sí, sí. Si iniciabas en fútbol 11 pero con catorce o quince años no se te daba bien, lo abandonabas y buscabas la salida del futsal. Ahora, niños con ocho o nueve años prefieren empezar por este deporte directamente y miran la cancha del 40×20 antes que la del fútbol. Nuestra responsabilidad es seguir contagiando este entusiasmo y lograrlo en este mundial. Seguir transmitiéndolo y que llegue a más chicos y chicas.

Los hermanos Vaporaki con uno de los equipos de su escuela. (Foto: Centro de Futsal Vaporaki)
P: ¿Cómo definirías el fútbol sala que se juega en Argentina?
R: Tiene mucho físico, más contacto, se corre más que en las ligas europeas. Mucho desparpajo en jugadores habilidosos y mucha “maña”. Si nos comparamos con Europa nos falta más táctica, estar más ordenados, nos falta estructura, instalaciones a la altura de la liga española y que sea más federal. Incluso más peso legal, ser más contractual, que todavía está como años atrás. En cuanto a la competitividad mejoramos, se juega más que antes, hay más torneos, ligas, … Pero todavía seguimos en desarrollo y quedan muchos años y muchos pasos por dar. Esa es también la motivación más grande que tenemos como selección cuando jugamos fuera del país.
P: Ya no solamente con los éxitos, sino que vosotros también ayudéis para que el deporte siga creciendo.
R: Es la responsabilidad más grande que tenemos y la manera más importante que tenemos de hacerlo. Necesitamos logros en los deportes argentinos para que se les dé importancia. Pasó en balonmano, en baloncesto o en hockey, entre otros. Lo que nosotros llamamos las “generaciones doradas”: éxitos que ayudan al desarrollo de las disciplinas. Necesitamos más alegría y seguir contagiando.