Tras cinco meses de parón, sin una fecha para el inicio de la competición y con una temporada con partidos más seguidos de lo normal, los cuerpos técnicos han tenido que modificar el método para preparar a los jugadores. De ello hablamos con Juanda Belmonte, preparador físico del Córdoba Patrimonio de la Humanidad. (Foto: Edu Luque. Córdoba Patrimonio de la Humanidad)
Pregunta: ¿Cómo has visto al equipo en la vuelta a los entrenamientos?
Respuesta: Cuando llegué hice los test de rendimiento y están todos bien. Aunque estuvieron trabajando en casa, aún estaban lejos de la especificidad del fútbol sala. Que es lo que más nos ha costado.
P: Imagino que a nivel físico se notara bastante también.
R: Sí, sí. El tiempo que los jugadores han estado parados ha sido muy largo. Sobre todo para los equipos que no hemos jugado playoffs. En las primera semanas los jugadores han sufrido y les ha costado. Por eso, hemos ido de menor a mayor especificidad y que de esta manera los entrenamientos fueran más llevaderos.
P: ¿Cuándo crees que se puede volver a la intensidad normal?
R: En la tercera y cuarta semana de pretemporada ya hemos notado un cambio en la calidad del movimiento y en la intensidad. Ahora estamos ya en la quinta y el equipo, para mí, ya está entrenando a un nivel muy alto y preparado para disputar partidos.
P: Que es justo lo que no hay por ahora…
R: Y es lo que nos hace falta. Ya no es sólo porque a nivel condicional no vamos a estar para el inicio de la competición, sino por lo que supone enfrentar al jugador a un estrés competitivo. Además de no poder reproducir el modelo de juego ante un oponente que no sepa cómo jugamos y nos permita trabajar a nivel táctico.

Juanda dirigiendo los ejercicios durante un entrenamiento. Foto: Edu Luque.
P: Claro. Porque, ¿cómo se prepara una pretemporada a nivel físico sin partidos amistosos y sin saber en qué estado llegan los jugadores a la competición?
R: Nosotros teníamos la pretemporada organizada en seis semanas: las dos primeras eran de adaptación; las dos siguientes, de mayor carga, en la que estaban incluidos los partidos, y las dos últimas eran de ajustes. Ahí teníamos la Copa de Andalucía que para nosotros era una prueba de fuego justo antes del inicio de la competición. Al no jugar, hemos ido semana a semana modificando los entrenamientos. Ahora que los jugadores ya están cogiendo el nivel, en los días en los que había partido, hemos intentado simular los estímulos de competición, poniendo doble sesión (por la mañana, táctico; por la tarde, físico) con una alta intensidad de trabajo.
Al principio tuvimos que trabajar la automotrización del movimiento
P: En esas dos primeras semanas de adaptación, teniendo en cuenta el tiempo que han estado sin entrenar, ¿en qué te focalizaste más?
R: Una de las cosas que nos podemos encontrar es que a nivel de composición corporal estén fuera de sus rangos normales y es lo primero que tenemos que tratar. Por eso hemos cuidado las comidas, comiendo en grupo para controlar ese aspecto. También me preocupaba la absorción de impacto. El problema lo hemos tenido en acciones específicas del como los golpeos o los cambios de dirección, dónde los tendones estaban sufriendo más. Por eso hemos tenido que ser muy progresivos, trabajando al principio la automotrización del movimiento y modelo de juego.

Cuerpo técnico del Córdoba. Foto: Edu Luque
P: En ese tiempo, ¿habéis tenido muchos jugadores con molestias?
R: En esas dos semanas hemos tenido que estar parando y cambiando jugadores. Al ser un deporte colectivo tenemos que cuidar a unos más que a otros. Josan y el cuerpo técnico me han facilitado la labor para poder sacar a los jugadores en función de sus necesidades. Es verdad que alguno ha tenido alguna molestia breve de estar parado un par de días, pero no ha habido nada grave.
Los equipos con plantillas amplias tienen ventaja ante la acumulación de partidos que tendremos
P: Esta pretemporada diferente, ¿en qué crees que puede perjudicar a lo largo de la competición?
R: El problema va a ser la acumulación de partidos entre semana. Hay equipos como Barça o ElPozo que sí están están acostumbrados. Y, además, tienen plantillas mucho más grandes y filiales más potentes para solventar cualquier situación. Para nosotros es más complejo porque, por ejemplo, hemos tenido que subir jugadores del filial para que nos ayuden y estén preparados. Porque si empezamos, les necesitamos pero ellos aún no han comenzado, no van a estar al nivel. Hay que reinventarse.

Tabla de ejercicios elaborada por Juanda para el equipo. Foto: Córdoba Patrimonio de la Humanidad
P: En este caso, ¿en qué se ha reinventado el Córdoba?
R: Nosotros estamos haciendo hincapié en los ejercicios de fuerza. Va a ser un estímulo protector para los jugadores. El trabajo de pista lo van a tener cuando compitan. Lo que necesitamos es saber cómo vamos a proteger y recuperar el esfuerzo. Eso es lo que debemos de decirle al jugador: que este año va a ser diferente, va a tener que trabajar de otra manera a la que está acostumbrado. Tiene que saber que las semanas serán: jugar, hacer trabajo de recuperación, trabajo táctico; volver a jugar, trabajo de recuperación, trabajo táctico,… y así. No va a tener esas sensaciones de antes de entrenar para competir. Creo que esa parte va a ser la más compleja.
El jugador tiene que asimilar que se va a trabajar más el aspecto físico
P: Y el entrenamiento físico no es de los que más gusta…
R: En fútbol sala muchos jugadores vienen formados de la calle y a ellos lo que les gusta es estar con la pelota, estar mucho tiempo en la pista, por eso juegan a esto. No tienen tan asimilado el entrenamiento físico y les cuesta. Ellos tienen que asimilar que hay que trabajar más para sacar la parte atleta. Al igual que el trabajo de recuperación va a ser prioritario porque les va a cambiar su manera de llegar a los partidos. Va a ser muy diferente. Es un cambio de mentalidad para todos. Yo estoy muy contento con el grupo que tengo porque la predisposición es muy buena.

Juanda durante un entrenamiento del Córdoba. Foto: Edu Luque
P: No es el caso del Córdoba. Pero, si por ejemplo un jugador da positivo, ¿cómo se tendría que llevar a cabo su recuperación física, teniendo en cuenta que este virus merma el cuerpo?
R: A nivel de resistencia, hasta dos semanas después de que el jugador no tenga ya una condición alta, no va a sufrir tanto. El problema es el trabajo de fuerza y la capacidad que tenga para trabajar en casa dentro de su estado. Después del tiempo de parón va a necesitar mínimo, unos 10-15 días para volver a un alto nivel. Luego, irá entrando en pequeñas rotaciones hasta que entre con normalidad.
P: ¿El tiempo de recuperación de los jugadores que ya estaban lesionados, se ha alargado o siguen los tiempos como antes?
R: El tiempo de recuperación de los jugadores que han pasado una lesión confinados se le alarga más de lo normal. Por ejemplo, si Cristian tendría que volver 7 meses después de la lesión, se iría a los 9. Es una situación que tienen que entender porque han estado un tiempo en casa en el que no han podido hacer una rehabilitación temprana. A nosotros a nivel estructural nos viene mejor porque lesiones largas de este tipo necesitan realmente 12 meses. No me importa que se alargue si nos permite seguir las tareas necesarias para que llegue en las mejores condiciones. Por eso con Cristian estamos siendo muy precavidos. No queremos tomar riesgos y que llegue al 100%.
P: Si ya de normal es duro mentalmente, decirle que ahora va a estar más tiempo fuera…
R: Es difícil. Ahora mismo Cristian ya está haciendo trabajo en pista para que se sienta cerca y que en cualquier momento puede estar. Que coja esas sensaciones lentamente pero que no eche de menos el trabajo en pista. Yo soy el primero que le digo que entre porque no tengo miedo. Por suerte lo entiende porque es una persona muy exigente, aunque es normal que haya veces que lo lleve peor.







