El Fútbol Emotion logra al fin ganar en casa tras ser muy superior al Industrias Santa Coloma y sale del descenso a costa de los catalanes. Foto: Pedro Luis Serrano.
Cuántas veces ha sido el fútbol sala injusto con el Fútbol Emotion Zaragoza esta temporada. A veces se necesita un punto de inflexión, un día en el que se da un golpe encima de la mesa. Se espantan los fantasmas y se comienza a crecer. Pues ese día para los aragoneses llegó ante el Industrias Santa Coloma con una muy merecida victoria, la victoria de la redención por los propios tres puntos y por la forma de hacerlo. No se ha logrado nada todavía, pero por algo se empieza.
Lo intentó, lo rozó, lo acarició y no le llegó el gol de ninguna de las maneras a los blanquiazules en la primera mitad. Hasta ahí, el guion conocido de casi siempre del Fútbol Emotion. Una película de desamor. Pero los primeros veinte minutos tenían guardados bajo llave un giro. Sí, por fin, los aragoneses marcaron desde el punto de diez metros. El mismo fatídico punto que le impidió ganar en Burela la pasada semana. Y tras el intermedio solo Pablo Vidal y un puñado de minutos flojos inquietaron el triunfo aragonés. Nada grave.
El verdugo fue el capitán Retamar, que hizo justicia antes del descanso. Y en realidad poca, porque la ventaja de un gol se quedó corta. En el vestuario de los aragoneses sabían de sobra la importancia que tenía el duelo y salieron con agresividad, a morder y a asfixiar al Industrias, algo que consiguió, especialmente en los primeros compases. Óscar Villanueva a los 30 segundos tuvo la primera tras un envío largo, pero cruzó demasiado el esférico. Respondió Verdejo con una contra que taponó Iván Bernad y Cardona también probó al meta, pero sin éxito.
Entonces comenzó el habitual recital de oportunidades claras aragonesas falladas con la única salvedad de una gran ocasión de Well. Unas, fruto del juego, y otras, tras achuchar a la retaguardia catalana. Borja intervino providencialmente en una estrategia culminada por Retamar y volvió a repetir sacando un buen pie a un punterazo de Ortego. Tabuenca no acabó en gol una gran presión, Tejel golpeó la madera y Javi Alonso tampoco atinó.
Esperen, que hay más: Uri Santos salvó sobre la misma línea el tanto de Pedro Cary al escurrírsele el cuero a Borja y Tejel tiró desviado con su pierna mala un mano a mano. Y a la tercera, los colegiados señalaron la sexta falta, que Retamar definió al fondo de la red.
En la segunda parte, nada de relajaciones. Misma intensidad, pasión y presión para anotar el segundo y tener algo de tranquilidad, algo que consiguieron los de Arturo con una sutil punterita de Javi Alonso. De todos modos duró muy poco la calma ya que Pablo Vidal, un latigazo seco de falta directa acortó distancias.
Y lo que cuesta ganar en Primera División. A doce minutos del final, los zaragozanos cometieron su quinta falta, lo que propició que hubiera más prevención a la hora de apretar. Entre eso y el marcador adverso se vino arriba el Industrias, tanto que entre Pedro Cary y el palo evitaron el empate visitante y, poco después, fue Iván Bernad el que salvó con el pie otro disparo de Pablo Vidal.
Entre tanto, Borja Puerta también tenía algo que decir al pararle una gran transición a Tejel. Pero esta vez sí que era el día de romper la racha del Fútbol Emotion. Ortego robó en mitad de pista, corrió y batió por bajo al meta. Gol clave en un momento clave.
Con cinco minutos por delante, Corso se enfundó la camiseta de portero, uno de los fantasmas del equipo blanquiazul tras perder puntos ante el Peñíscola y el Córdoba. La sentencia pudo llegar con un zapatazo de Ortego al larguero, pero había otro giro de guion preparado: Iván Bernad. El meta cogió el balón y 40 metros después, gol. El 4-1 balsámico. El 4-1 definitivo porque San Iván Bernad así lo quiso. Llegó al fin la primera y con el premio de salir del descenso.







